jueves, 23 de junio de 2011

DEL TEXTO AL HIPERTEXTO

PRESENTACIÓN.

Si partimos del supuesto que estamos frente a una nueva interacción del proceso comunicativo en el que el conocimiento se desmitifica y se democratiza, y donde la brecha existente entre escritor y lector se rompe, nos enfrentamos entonces a un nuevo escenario con un nuevo productor-consumidor de conocimiento, mediado entre otras cosas, por relaciones discursivas fragmentadas y por soportes que permiten la materialización de la hipertextualidad.

El presente texto realiza un análisis de las transformaciones que han sufrido tanto el autor como su producción ante la presencia de hipertexto, el cual no sólo propone transformaciones en las producciones escritas sino también una revolución cultural con cambios paradigmáticos que repercutiran en la forma de pensar del ser humano.


EL ORIGEN

Si tomamos para el análisis el hipertexto como uno de los componentes de la interacción comunicativa actual, tendríamos que hablar obligatoriamente sobre la transformación de la noción del autor y del texto, así como de una nueva forma de alfabetización mediática, con lo que convendría debatir en el orden planteado los postulados aristotélicos en los principios de la narrativa así como los análisis posteriores realizados por autores como Derrida, Barthes, Foucault, Bolten, Bakhtin y Borges, es decir hablar de la transformación de los modelos de construcción secuencial bajo una arquitectura netamente lineal a la construcción abierta con limites simbólicos y con la participación de un individuo actuante que ya no sólo escribe o lee sino que se confunde constantemente entre estas dos lógicas. Paralelamente, realizamos el análisis del soporte, discurso que no aparece con la creación del ordenador o con la teoría  de Théodore Nelson (primer ingeniero norteamericano primero en utilizar el nombre hipertexto), ya que autores como Vannevar Bush habían planteado desde los años 30 estructuras complejas mecánicas no informáticas, para la recuperación de textos que permitía la lectura de forma dispersa y la interacción del lector con el texto como creador de conocimiento.

Esta reflexión deberá servir de punto de partida para la creación de planes de acción que lleven a la construcción de una nueva forma de interacción, donde la relación significado-significante desaparece ante la necesidad de un nuevo escenario pluricultural en el que el lenguaje no debe ser más la frontera.


La hipertextualidad, No sólo un problema de soporte.

La hipertextualidad se presenta como una innovación comunicativa reciente. Sin embargo, formas de escritura y lectura no lineales se han empleado desde que el hombre realizó los primeros ejercicios de comunicación. Y es así como, aunque Aristóteles en su libro La Poética planteó la necesidad de tener un principio, un medio y un fin en todo texto, sentando con esto las bases para la escritura lineal. A a su vez, el más que nadie invitó en sus textos a las lecturas paralelas, modo precario de hipertextualidad, pero que motivaría miles de años después a pasar de conceptos como centro, margen, jerarquía y linealidad a otros como multilinealidad, nodos, nexos y redes.

La aparición de elementos como los epígrafes, índices, sumarios, las notas al pie de página y la citación de textos suponía ya una necesidad de brindar rutas posibles de interacción del lector con el texto, proponiendo una lectura activa en la que se pudiera elegir fragmentos de texto y lecturas no consecutivas.

No obstante, el papel como soporte siempre fue una limitante para el desarrollo de la hipertextualidad, pues la dificultad en la recuperación de la información, así como la imposibilidad de acceder a todas las fuentes citadas por los autores, motivaba de alguna forma a las lecturas lineales en las que las citas presentadas pasaban a ser en gran medida anécdotas pasajeras del escritor que brindaban conocimientos muy fragmentados de otros autores.

Es sólo con el desarrollo del ordenador que planteamientos como los de Vannevar Bush materializados con la construcción del Memex en los años 30,  los cuales conceptualmente planteaban la necesidad de crear un aparato que facilitara no sólo la recuperación de textos, sino  también el desarrollo de un elemento que permitiera la creación de rutas fragmentadas de lectura y formas de escritura contestarías que propiciaran la interactividad y la construcción de nuevo conocimiento.

Con el desarrollo del ordenador se hace posible el paso de un aparato mecánico y de arquitectura compleja y limitada a un elemento informático con posibilidades impensables, lo que hace que la frontera entre el lector y la información sea cada vez menor.

La aparición del ordenador como soporte ha permitido el desarrollo de la hipertextualidad. El desarrollo de lenguajes informáticos y formas de interacción virtual han hecho posible la materialización de conceptos como: nexos, redes, tramas, trayectos, matrices, entretejido e interconexión, de los que hablarán además de Bush autores como Barthes, Derrida y  Bakhtin, que en esencia servirán  de base para la nueva concepción de la textualidad.

En este sentido, y para no caer en tecnicismos en los que elevemos el soporte a la categoría de “ente transformador”, se hace necesario analizar a la luz de la aparición de la herramienta elementos conceptuales de adaptación en los que se tendrán que dar cambios de fondo, no sólo en la forma de acceder a la información sino también en la forma en que se presenta el escritor, texto, y su narrativa.


De lector a escritor.

El hipertexto hace que se de un acercamiento entre lector y escritor, pudiendo así reducir un poco más la brecha existente entre quien escribe activamente y quien lee pasivamente.

Muchos teóricos hablaban (incluso antes de la aparición del hipertexto) de un lector que se acercaba a la escritura e incluso se llegó a afirmar en algunos momentos que un buen lector era también un buen escritor.

Sin embargo, en la práctica esta teoría se queda sin sustento, máxime cuando hablamos de una transformación del texto donde entran a interactuar otras lógicas distintas a la del significado – significante,  al incorporarse a éstas el lenguaje audiovisual, con lo que se dan ya  lecturas discontinuas conformadas ya no sólo por un texto escrito, casi siempre de forma explícita, sino también por textos audiovisuales de carácter  implícito que requiere otro tipo de decodificaciones.

Pierre Levy en su libro Tecnologías de la Inteligencia, explica la principal característica de la hipertextualidad al dejar claro que “los acontecimientos no se desenvuelven linealmente las posibilidades narrativas son múltiples, las narrativas redesarrollan como procesos interactivos entre autor y lector”, haciendo entonces que la convergencia entre estos dos exija unas competencias que corroboren no sólo que el lector es lector, sino que el escritor tiene capacidad para escribir.

Es aquí donde cobra verdadera importancia la teoría de lectura crítica al tener una necesidad clara, no sólo de recuperar un texto con valor, sino el ser capaz de extraer de él conocimiento que nos permita validar o refutar una teoría, y con esto reconfigurar y construir nuevo conocimiento por medio de esquemas mentales no necesariamente verbalizados o figurados.

En este sentido, si bien el hipertexto reduce la autonomía del texto al descentralizar de éste el conocimiento como un ente único, también se da una reducción en la autonomía del escritor, provocando en éste una pérdida de poder cada vez mayor, ya que pasa de ser el único enlace con la teoría, al ser  parte de una red en la que circula el conocimiento.

Si bien es cierto, desde un principio el texto ha estado abierto a la posibilidad de citar teorías símiles u opuestas, también es cierto que ahora estas acotaciones son la entrada directa a otras rutas de pensamiento.

Y aunque esta pérdida de poder sea motivo de preocupación por parte del autor, tal como lo expresa George Landow, quien afirma que “algunos teóricos encuentran indigna y depresiva la idea de formar parte de una red, sobre todo porque las concepciones contemporáneas de textualidad restan importancia y autonomía a favor de la participación”, también es claro que el texto actual obliga a la construcción cooperativa, con lo que toma fuerza la reflexión de Barthes quien dijera al respecto: “este “yo” que se acerca al texto, ya es en sí una pluralidad de infinitos textos o códigos”.

Por último, el libro al descentralizar su estructura carece de una linealidad que permitía concentrar, del lector la atención en una teoría central del autor, afirmada o refutada a su vez por otros autores a través de pequeños fragmentos insertados convenientemente en el texto según la necesidad del autor. Esto hace necesario que el autor ahora reconfigure el texto agudizando en éste no sólo la capacidad de producir nuevo conocimiento, sino también la capacidad de configurar rutas que permitan el acceso al conocimiento.

De la linealidad a la multiplicidad de entradas.

El texto ha acompañado la evolución del ser humano en todas y cada una de sus etapas. El desarrollo del discurso a través de la oralidad, el desarrollo de la narrativa logrado con la imprenta y la evolución propuesta por la hipertextualidad a través de los ordenadores han provocado transformaciones en la forma de interacción del ser humano, logrando cambios radicales en todas y cada una de sus estructuras.

La linealidad del texto construida por años con el papel como soporte, se transforma en nuestros días en una intrincada ramificación de entradas y salidas gracias a una nueva configuración realizada por el texto electrónico que permite entre otras cosas la convergencia de los formatos, logrando así que co-habiten armónicamente lenguajes tan disímiles como el textual y el audiovisual.

Sin embargo, y aunque el anterior es el panorama planteado por los teóricos, convendría respecto a la reconversión del texto hablar de dos aspectos específicos; la retórica y la estética, es decir hablar de la forma y el fondo del texto alejándonos un poco de la reflexión técnica del cómo, o sea  la mediación de lo digital.

Si asumimos que estamos frente a un nuevo escritor, ¿tendríamos necesariamente que hablar de la existencia de una nueva narrativa? El primer impulso sería  asentir y decir que ambos elementos se relacionan directamente; sin embargo, en términos generales, la retórica actual sigue albergando los mismos elementos con que fue concebida hace ya miles de años por los griegos.

La composición del texto en su forma interna presenta transformaciones de tipo formal que potencia su campo de acción al tener un espectro infinito de posibilidades (no todas ellas adecuadas y orientadas a necesidades puntuales), sin embargo en su contenido sigue partiendo de un texto lineal escrito de principio a fin.

En este sentido, la novedad se da por la existencia de unos enlaces que permiten transformar el texto inicial en una cita de otro texto existente paralelamente en la red y que de acuerdo a su temática se interrelaciona por palabras claves que permiten que un motor de búsqueda los relacione entre sí.

Lo anterior, aunque presenta una abanico inmenso de posibilidades de acceder a diferentes fuentes de información, también se presenta como un elemento que replica lo que muchos dicen acerca de un mismo tema y no necesariamente a teorías complementarias o divergentes, lo que pone en entredicho la facilidad para recobrar información útil, depurada y de fuentes confiables en una red abierta donde todos tienen acceso.

Lo anterior llevó a Jeff Conklin a hablar de la Teoría de la Desorientación, al plantearse dos problemas fundamentales: ¿Dónde se está en la red?, y ¿cómo desplazarse a otro lugar que existe en la red?. Sin embargo, esta teoría retomada por muchos teóricos como un punto de giro radical en la transformación del texto, ya se presentaba en menor medida en las escrituras lineales ya que el lector siempre cuenta con dos alternativas: continuar con la lectura planteada o trasladarse a los textos citados en el mismo, con lo que la hipertextualidad y en sí la digitalización no crea nada nuevo sino que dinamiza lo ya existente.

CONCLUSIÓN

El hipertexto plantea una evolución del pensamiento humano que trasciende a la simple producción escrita al presentarse ya no sólo como la llave que abre la ventana inmediatamente a otros textos, sino como una transformación sociocultural en la que se pierde el concepto de linealidad, en tanto se plantea la construcción arbórea con múltiples caminos; de originalidad, en cuanto se plantea la existencia de una base sobre la que se trabaja en un ciclo interminable y de exclusividad, en tanto los medios de producción se democratizan y están al alcance de todos.

En este sentido, el reto planteado ya no está en la posesión de la información sino en la recuperación y transformación de la misma en un nuevo conocimiento útil que permita dar luces a una evolución posterior de un conocimiento a la altura de las transformaciones planteadas por el ser humano de acuerdo a su escala de necesidades.


BIBLIOGRAFÍA.

·       Aristóteles, La poética. Alianza, Madrid, 2004.
·       Barthes, Roland, El imperio de los signos, Seix Barral, Barcelona, 2007.
·       Bush, Vannevar. As we may think. The Atlantic Monthly; July, 1945; Volume 176, No. 1; pages 101-108.
·       Derrida, Jacques, El monolingüismo del otro o la prótesis de origen, Manantial, Buenos Aires, 2004
·       Foucault, Michael, Microfísica del poder, Editorial La Piqueta, Madrid, 1979.
·       Landow, George P. Teoría del hipertexto. Paidós, Barcelona, 1997.
·       Levy, Pierre. Las tecnologías de la inteligencia. El futuro del pensamiento en la era informática. Edicial,  Buenos Aires, 2000.
·       Nelson, Théodor. Literary Machines. The Distributors, Indiana, 1990
·       Ortolano, Mariel, Narrativas hipertextuales: hacia una redefinición del concepto de hipertexto, Buenos Aires, 2005.

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