La comunicación científica es el camino para el desarrollo de los pueblos, sin embargo las discusiones sobre la falta de mecanismos para divulgar la ciencia, han creado una barrera, que divide al mundo entre la comunidad científica y los demás, perdiendo de foco la verdadera finalidad de la comunicación de la ciencia, es decir, la apropiación social del conocimiento. Es por eso que en la era de las ciencias y las comunicaciones hace falta comprender las nuevas lógicas comunicativas, para entender así los nuevos retos de la ciencia.
Hasta el momento las discusiones acerca de la comunicación de la ciencia se han centrado (véase, entre otros, Jacobi D, Schiele B. Estrada Martínez), en un problema de divulgación, atravesada esta por un problema de código y de canal. Sin embargo, como veremos a continuación el problema de la comunicación de la ciencia trasciende el acto de la divulgación para centrarse en un problema de apropiación social.
La lógica de los llamados “nuevos medios” y de las actuales tendencias comunicativas nos lleva nuevamente a la urna de cristal. La convergencia de los medios tradicionales y los llamados medios alternativos y el paso de
La ciencia ha sufrido varias transformaciones comunicativas a lo largo de la historia, si nos remitimos a la edad media, cuando la iglesia controlaba la comunicación y limitaba la divulgación del conocimiento a uno pocos, el acto comunicativo era nulo, en esta época los científicos eran muchas veces considerados herejes, y personas no gratas de la comunidad, por eso terminaban aislados, incomunicados y hasta excomulgados (fuera de la comunión, fuera de la comunidad).
Más adelante, con la ayuda de elementos como el papel y la imprenta, la comunicación adquiere un estatus más social, la alfabetización de los pueblos, y la impresión en masa de textos, lanzó al hombre hacia el futuro [1], buscando como viene después, nuevos caminos para propagar la información, y fue así como el telégrafo antecedió a la radio, a la televisión, al cine y a la Internet. Y con ella a lo que muchos llamaran el siglo de las comunicaciones.
Tras los primeros hallazgos, el papel juega un papel importante en la comunicación de la ciencia, los escritos de científicos acerca de sus encuentros y desencuentros, construyeron buena parte de lo que es hoy la humanidad, dibujos, fórmulas matemáticas y hasta cartas de amor, llevaron a que la ciencia alcanzara un estatus y su propio poder, con el que ya podía competir con otros regímenes.
La información adquiere entonces un valor significativo, se convierte en una mercancía necesaria para ostentar el control. Quien tiene la información tiene el poder fue la Frase con la que se inicia la revolución de los MASS MEDIA, donde era necesario controlar no sólo el mensaje, sino también el canal, fue así como el mundo se dividió en dos, el capitalismo que inundó el mundo de comerciales, camino a la globalización y el consumismo, y el comunismo, que a través de su propaganda mantuvo el status quo, herramienta hegemónica de su carrera hacia la colonización social del mundo.
Ya en la era industrial, donde el conocimiento adquiría la forma de esquemas rígidos planteados en su mayoría por ingenieros, se establece la teoría de la administración de Taylor y Fallol, una manera lineal de producir en masa, así mismo, se masifica la construcción de ferrocarriles ya no sólo nacionales, sino transnacionales, y se dan los primeros pasos para crear una teoría de la Comunicación.
Fue así como a finales de los años 40 Claude E. Shannon [2], ingeniero de la compañía BELL, estableció un esquema, que se convertía con los años en un paradigma de la Comunicación, el modelo lineal que planteaba la existencia de un emisor, un mensaje, un canal y un receptor.
Este modelo fue adoptado por el mundo, dividiéndolo nuevamente en dos: los emisores (activos) y receptores (pasivos), con lo que se dio el más grande desarrollo de los medios masivos de comunicación, mensajes surcaban ya los cables por todo el mundo, la era industrial había encontrado el camino a su desarrollo, cada vez se podía llegar a más personas, en más lugares del mundo, se había roto así el mito del círculo cerrado, de la sociedad monolítica, ya la comunicación había traspasado las fronteras y con ella el hombre había alcanzado liberarse de su aldea primitiva, para alcanzar la aldea global de la que hablara Mcluhan [3].
Sin embargo este modelo de comunicación lineal estaba lejos de comprender la magnitud de la comunicación humana, al ser esta una representación telegráfica, mecanicista (no por la utilización de mecanismos, sino por su absoluta linealidad y orden de los elementos) en la que se considera al emisor, al receptor, al mensaje y al medio, de una manera estática y predecible, y si hay dos cosas que pueden definir a la comunicación humana es que esta es: dinámica e impredecible.
El modelo lineal asumía de antemano que el emisor hablaba en el mismo lenguaje que el receptor, sin embargo, cuando hablamos de conocimiento científico este supuesto se perdía, el lenguaje empleado era técnico y articulado generalmente con modelos matemáticos de difícil comprensión para un público generalista. Así mismo el modelo imponía un monopolio del canal, el cual controlaba a través de mensajes dirigidos, icónicos y cargados de espectacularidad al gran público, y en esto la ciencia perdía todo interés para la industria mediática, al considerarle como un producto aburrido y de poco interés para la gran audiencia.
Así pues la divulgación científica entra en un auge por escribir en revistas indexadas, divididas por temáticas, jounalist especializados escritos para el dialogo entre la comunidad científica, creando una comunicación intersubjetiva directa [6], entre un grupo reducido de personas con una afinidad común, provocando una “concentración del poder y un esclavismo de quienes no lo ostentas”, tal como lo afirmará Michael Foucault [4].
Ante la incompatibilidad del modelo comunicativo lineal y la necesidad de divulgar la ciencia, se crea un discurso basado en una incapacidad lingüística y en una restricción del canal comunicativo, con lo que la ciencia y sus resultados se aíslan del público en general, sin embargo como se dijo al inicio de este texto, hoy en día el problema de la Comunicación de la ciencia no es un problema de divulgación, sino un problema de apropiación, la sociedad ya no quiere ser la parte pasiva del circo, quiere por el contrario se la parte activa del carnaval. Lo que nos lleva a plantear un estadio, en el que la Comunicación ya no es lineal, ni la ciencia es un mito cerrado.
DEL TIRO PARABÓLICO A LA TEÓRIA DEL CAOS
Uno los escenarios creados para la divulgación científica y que han tenido un amplio desarrollo a nivel mundial, son los parques científicos interactivos, lugares donde se puede palpar la ciencia sin intermediarios y con las propias manos, y es justo allí, con un par de experimentos clásicos, con los que podemos explicar el entorno de la Comunicación actual.
El movimiento parabólico, fenómeno analizado por Galileo en el siglo XVI, decía que: “Se denomina movimiento parabólico al realizado por un objeto cuya trayectoria describe una parábola. Se corresponde con la trayectoria ideal de un proyectil que se mueve en un medio que no ofrece resistencia al avance y que está sujeto a un campo gravitatorio uniforme.”
Lo anterior es sin ninguna duda una caricatura de la comunicación lineal ya explicada ampliamente en este texto, un emisor lanza un proyectil, (mensaje), el cual viaja por el medio ideal, una parábola y con un campo gravitatorio uniforme (medio de comunicación), para dar en un blanco (receptor).
Un segundo experimento encontrado en los museos de ciencia nos lleva al estudio del caos, una urna de cristal cuadrada con esferas de icopor en su interior en estado de reposo, las cuales al excitarlas con una columna de viento ascendente, salen despedidas y chocan contra las paredes una y otra vez, hasta cesar el impulso que las puso en movimiento, donde nos daremos cuenta que todas las esferas están en lugares diferentes, difícilmente predecibles, incluso si no cesamos la columna de aire éstas flotaran eternamente.
Este experimento nos brinda una representación más clara de la comunicación moderna, un acto dinámico, totalmente impredecible y no manipulable. En el que si bien es cierto se conservan los elementos de la comunicación lineal, estos ya no son una condición sine qua non para que exista el acto comunicativo.
El emisor. Si nos apegáramos al modelo lineal, el emisor del mensaje inicial sería el científico, sin embargo, en esta nueva dinámica donde el emisor y el receptor se confunden, al no ser la comunicación un juego de ping pong, donde la pelota viene y va de una manera predecible en el tiempo y en el espacio, vendría siendo el emisor primario la sociedad, pues es de las necesidades de las personas de donde se desprenden las necesidades científicas, y con esto no me ausento de las necesidades propias de ego de los científicos o de las aspiraciones tecnócratas de los productores en masa de tecnología, pues ellos, así a veces no lo quieran creer, también son ciudadanos comunes y corrientes, y aquí valdría la pena advertir que en la comunicación de la ciencia desaparece ese mito de que en la ciencia existen sólo dos actores: los científicos y los demás, la comunicación no advierte barreras, pues ha dejado de ser un comunicación lineal infranqueable a una comunicación radiada.
La comunicación dada por este emisor primario, no está expresado en textos explícitos la mayoría de las veces, pues si asertivamente decimos que todo comunica, hasta el silencio, tendríamos una representación de la urna de cristal, donde todo lo que fluye por ella nos dice cosas que podemos interpretar, más no definir a la perfección (en la comunicación humana 1 mas 1 no siempre es 2), y todo es susceptible de análisis, si esto no fuera cierto, miles de científicos en diferentes partes del mundo, no estudiarían al mismo tiempo, el virus que produce la gripe AH1N1, desde diferentes puntos de vista y bajo diferentes métodos.
Y si fuéramos un poco más estrictos en lo que hemos dicho hasta el momento, hay mensajes que ni siquiera han sido expresados por un emisor y aún así son susceptibles de tratamiento por parte de los científicos, quienes en un modelo lineal serian los receptores. En este modelo desaparece los elementos lineales de emisor y receptor, como entes independientes, para pasar a ser actantes (actores en acción).
El mensaje. En el modelo lineal, se daban por sentado que el mensaje emitido sería entendido por el receptor, lo cual nos daría como resultado que este último tenia no sólo la capacidad de decodificar el lenguaje en el que fue dado el mensaje, sino que su entorno (grado de experiencia, escolaridad, desarrollo profesional y social e intencionalidad) son iguales o muy similares. Lo cual es a todas luces imposible en la interacción comunicativa entre las personas, y mucho más si hablamos de comunicación científica. En ese sentido el profesor Abraham A. Moles [5], en la búsqueda de la democratización de la comunicación, agregó un elemento al modelo lineal, llamado por él, el micromundo, el cual servía de filtro y de estandarizador de la información, con lo que se podría solucionar en parte el problema de la divulgación científica, pero no así el de la apropiación social.
En la comunicación de la ciencia el problema del mensaje, no es de tipo lingüístico como muchos lo han dicho, el lenguaje es cada vez menos una barrera, si se entra a la red y colocamos en un buscador, la palabra Psicología, encontraremos que se referencia: 23.700.000 páginas Web relacionadas 143.000 imágenes, 10.800 videos, 4.449 noticias y 3.010.000 Blogs entre otros, en los que podemos encontrar documentos en un lenguaje exclusivo para psicólogos, para niños, para docentes de escuela, para estudiantes de doctorado, para adultos mayores, y hasta para analfabetas informáticos. Y lo que antes era un problema del receptor, el cual no era competente para entender el mensaje, ahora es un problema del emisor, al enfrentarse no sólo a públicos muy distintos, sino a un universo nuevo de lógicas comunicativas.
El canal. El modelo lineal estaba diseñado sin ninguna duda para medios de comunicación tradicionales (la radio, la televisión y los medios escritos), los cuales seguían la dirección de la flecha, es decir un emisor daba un mensaje, con la intencionalidad de que este llegara a un receptor masa, poco crítico, que simplemente apropiaba lo dicho y actuaba, el mensaje no era un elemento debatible, el mensaje era ley y en la actualidad ningún mensaje lo es, planteamientos mundialmente reconocidos por siglos son debatidos día a día, así pues la teoría de la geometría euclidiana de que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta, ya no es tan clara “Por lo menos en nuestro universo la distancia más corta entre dos puntos no puede ser una línea recta ya que el espacio-tiempo esta curvado”.
hasta la división planteada por Mariano Cebrian Herreros [6], quien planteaba la existencia de cuatro fronteras de la comunicación, entre los que se distinguían: los medios interpersonales, locales, nacionales y los internacionales, para pasar ahora a una sola frontera, los medios universales.
Los canales hípertextuales unidos a las herramientas propiciadas por la red, nos dan una lógica donde el emisor ya no es único, ni siempre una autoridad, ahora la comunicación es creada por una gran comunidad que opina, discute, crea y re-crea la realidad, lo cual tiene sus peligros, pero siempre serán menores que los que se tenían en la comunicación flecha, donde se acostumbraba pontificar expresándose en términos de realidades absolutas.
El receptor. Por último tenemos el eslabón final del modelo lineal, el receptor, en el que nos detendremos poco, pues ya se ha expuesto demasiado sobre la inexistencia de este elemento en la interacción humana, al integrarse al emisor como una sola unidad de sentido.
En la experiencia de la urna, en la que la comunicación nunca cesa su movimiento, el receptor está y no está presente, la información fluye en todas direcciones, pero más importante aún, siempre esta presente. En este sentido se pierde la lógica de captación del mensaje por parte del llamado receptor, la lógica de los medios masivos de comunicación controlaba entre otras cosas el tiempo y el espacio del receptor, es decir era el medio el que decía a que horas y donde se debía estar para recibir un mensaje, en la actualidad esto es un absurdo, el receptor es ahora quien decide: a qué hora, con qué tipo de lectura, y cuánto tiempo le dedicará a la recepción del mensaje, este es ya un ente autónomo.
NUEVO PANORAMA, NUEVA EXIGENCIA.
El objeto final de la Comunicación científica, como lo hemos dicho antes, no es ahora otra más que la apropiación social del conocimiento, indiferente de cual sea la forma en que la sociedad lo emplee. Con lo que tenemos un peligro potencial, la exposición del código madre, sin embargo en estos momentos estamos migrando a un mundo donde toda la información debe ser de conocimiento público, (para que esconder algo que tarde que temprano saldrá al mundo), pues de lo contrario seria regresar a la época de la inquisición, donde la iglesia relegaba el conocimiento a unos pocos para poder controlarlo todo.
La ciencia es la aproximación del ser humano al conocimiento de la naturaleza y de la transformación de los elementos para lograr el bienestar de éste, y en últimas de la búsqueda utópica para muchos de la felicidad, en la que el individuo ve satisfechas no sólo las necesidades básicas, sino que también le da la posibilidad a acceder a otras, que además de bienestar le brindan un estado de satisfacción y de placer.
Los nuevos órdenes comunicativos nos brindan una inmensa posibilidad de humanizar la comunicación, al eliminar fronteras, al democratizar la información, al propiciar herramientas que permitan romper esquemas y paradigmas, acabando con el monopolio de los medios y con la exclusividad del mensaje, lo que nos debería llevar a terminar la discusión sobre la talanquera existente entre el científico y el periodista, así como de la ignorancia del mundo acerca de los temas científicos y su lenguaje, como único escollo de la comunicación científica y pasar a una apropiación de un nuevo orden, en el que el reto para el científico no debería ser la ciencia, sino que debería ser el hombre. Ω
Bibliografía.
CEBRIAN, Mariano. El video empresarial e institucional en España, Editorial Ciencia 3, España, 1990
ERAZO, María de los Ángeles, Comunicación, divulgación y periodismo de la ciencia, Editorial Ariel, Ecuador, 2007.
ESTRADA MARTINEZ, Luis, La divulgación de la ciencia, Revista Ciencias N. 27, México. 1992
FOUCAULT, Michel, Microfísica del poder, Editorial La Piqueta, España 1979.
HAWKING, Stephen, Brevisima historia del tiempo, Editorial Crítica, España 2006
JACOBI, Daniel y CHIELE, Bernard, Vulgariser la science. Le proces de l´ignorante, Editions Champ Vallon, 1988
LANDOW, George P, Hipertexto 3.0, Editorial Paidos Comunicación, España 2009
PEREZ TORNERO, J. M., La nueva competencia comunicativa en un contexto mediático. Libro Comunicación y educación en la sociedad de la información, editorial Paidós, España, 2000
Sánchez Zuluaga, Uriel H. Modelos y esquemas de comunicación, Editorial Universidad de Medellín, Colombia 2006.
SHANNON, C.E Y W. WEAVER, Teoría matemática de la comunicación, Madrid, Editorial Forja, 1981 (original publicado en ingles, 1949)
TROPEA, Fabio, El bit y la hormiga. Especificidades e interferencias entre lo interpersonal y lo mediático en la comunicación. Libro Comunicación y educación en la sociedad de la información, editorial Paidós, España, 2000
No hay comentarios:
Publicar un comentario